No sé cómo pero, en medio del día a día, intento entregar el tiempo al modesto placer de la lectura. Hábito que parece olvidado para algunos pero que es tan preciado para otros, en los que me inscribo por supuesto. Nada como la lectura ante tanto apabullamiento mediático y como un sutil escape hacia la tranquilidad.

Así que en esa búsqueda a través de las palabras, llegué nuevamente hasta la última página de Caballo de Troya 7, la saga de ciencia ficción escrita por el español J.J. Benítez.

Nahum, como también se denomina este nuevo libro, continúa con las aventuras de Jasón y Eliseo; los dos mayores de la USAF que lograron trasladarse dos mil años en el pasado para estudiar al hombre que generó el “Antes de” y “Después de”: Jesús de Nazareth.

El libro me pareció bueno, pero me sigo inclinando más por el anterior: Caballo de Troya 6 – Hermón. En esta edición, los exploradores siguen tras los pasos del Maestro, se adentran además en el descubrimiento de la personalidad de Juan El Anunciador (Bautista), el conflicto en la familia de Jesús y principalmente, el de su madre María y su hermano Santiago con Él.

A mí en lo personal, la figura de Jesús me atrapa. Es un verdadero placer leer acerca de un Dios pletórico de amor, no castigador, humano absolutamente. En este libro, descubrirlo trabajador en un astillero, rodeado de gente común (como siempre lo hizo!) y sonriéndole a la vida es lo mejor que se puede encontrar. Pero esa es solo una faceta, una de las muchas que tiene el rabí.

Hay muchos detalles en el libro, que te obligan a leer y re-leer muchas cosas. Siguen las notas típicas de pie de página, algunas más extensas que otras y esa narrativa descriptiva tan bestial que tiene Benítez.

Si no han leído los libros anteriores no entenderán nada.

Cuando los lean, entonces comenzarán a cuestionarse como el autor ha logrado documentarse tanto y tan bien acerca de Jesús, el entorno en el que se desenvolvía, las personalidades cercanas al galileo y todo un largo etc., que constituyen la trama de la historia.

Claro, también surgirán los desacuerdos con el autor, sin son ustedes católicos a carta cabal, porque Benítez afirma y contradice temas fundamentales acerca de lo que verdaderamente quiso transmitir Jesús de Nazareth y de cómo ocurrieron las cosas a su alrededor, dicho siempre desde una óptica casi presencial de los hechos.

Puede que comience a cuestionarse si todo el cuento es cierto. Si en realidad pudieron ir hasta el año 25 y, “estudiar” a Jesús.

¿Lo hicieron?