Publicidad:
La Coctelera

¡Insisto!

Ojalá no me dejes pasar y este post no es una estrategia, mucho menos una táctica para conquistarte, es mucho menos que eso, mucho menos estructurado, sin forma, sin intención.

Se parece más a un fracaso. Pequeño, insignificante, desapercibido, sin valor alguno. Un fracaso, como cuando cuentas un chiste y la audiencia ni siquiera parpadea.

Ojalá no me dejes pasar y este post no pretende ser recordado, por el contrario. Olvídalo pronto para que llegue más rápido el día en el que me gano tu cariño, a pesar; a pesar de los terceros.

Que Panchito dice que ahora debo andar con guardaespaldas, que por andar de clandestino me meto en líos y que él no siempre me va a rescatar. Yo le digo que así sucede, que uno no lo controla todo (a pesar de que queramos) y que debería hacer un espacio para continuar, para respetar y continuar.

Ojalá no me dejes pasar, para que estas palabras necias de media noche no sean un sub-poema melancólico y decadente, absurdo en sí mismo... incoherente y masoquista.

Vamos, que no quiero que me esperen en una esquina para reclamarme la mirada que se antoja en verte cada vez que puedo, cada vez que me recuerdas que esto no es una estrategia sino un fracaso; pequeño, insignificante y desapercibido.

Vale, que si me esperan en la esquina se van a encontrar con un hombre, con ese cariño a cuestas, que te mueres por conocer.

12 comentarios

  1. Rosario

    Hay ser muy indolente para dejar pasar la insistencia de la palabra melancólica y honesta... Panchito te de valor!

  2. Flavia

    Esto esta buenìsimo sub-poema melancólico y decadente, absurdo en sí mismo... incoherente y masoquista!!!!!!!!

    Mira, mas allá de panchito tu un diciembre te echante unos poemas bueniiiiiiiiismos porque te despechaste, entonces amì me parece bien que no escuches a pancho y DURO CON ESE DESPECHO!!!!

  3. Rosario

    Yo voto por Panchito! un poco por romántica y otro poco por leal... y finalmente por que, como dice mi hermano, mi problema es que yo creo en el amor

  4. Pepe

    Admiro la valentía con que Beto se muestra a pesar de los consejos de Panchito. Yo también creo en el amor y creyendo en él sabes que a veces la melancolía es la que llega como prueba fehaciente de su existencia.

  5. ->beto

    ...que la melancolía es como un dolor de pecho, siempre lo he dicho. Te aprieta y para respirar te cuesta.

    Panchito es un niño (hombre) serio, que si le presto atención; ella pierde de conocer este cariño. Que si no, me pierdo yo de la inspiración.

    Duro con el despecho, mientras me pierdo en los pensamientos silenciosos, que cuestionan las encrucijadas.

  6. carmen eduardo

    Yo que soy una entrepita, devota de lo psico, y del despecho, y ahora iniciada en el blog, leí tu comentario en el blog de Rosario y no me pude resistir buscar en el tuyo... y zas! aqui esta la misma intensidad, profunda, enamorada y nostálgica, en el otro blog lo adornan con divanes y en este con boleros... la misma cosa. Los "ojala" tienen un gran contenido psicoanalitico a lo mejor Rosario te lo interpreta.

  7. ->beto

    ...ojalá, puede que tenga un trasfondo psicoanlítico,

    yo creo que es más un anhelo
    divagando como un destello chiquitico,

    en busca de la sonrisa inocente
    que lo ilumina de a ratico.

  8. Rosario

    Se nos vuelve una parada obligada para los melancólicos este post... interpretar a Beto? mmm creo que no... prefiero disfrutarlo...

  9. ->beto

    ...sucede que si la damos demasiadas interpretaciones, se pierde la esencia.

    Que lo lea quien tine que leerlo...brrrr......snif, snif...

    :(

  10. Flavia

    No señor Beto, no es LLORÓN que te queremos es deprimido, gris y autodestructivo, escribiendo cosas depresivas. Gracias. Te podemos ayudar para que alguein en especial lo lea? pierde el sentido...

  11. ->beto

    ...deprimido, gris y autodestructivo!!
    que exigente!!!

    Que no se puede estar así todo el tiempo!
    Veremos que sale.

  12. Rosario

    Gracias a Dios que no se puede! asi se le puede meter el pecho cuando toca... de lo contrario uno tendía unas melancolías muy frías... muy poquitas... Por ahora que viva la navidad!

Escribe un comentario