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La Coctelera

Había sido uno de esos días de trabajo en el que solo deseas salir corriendo a casa. Por los pasillos de la oficina únicamente se oía el aire acondicionado y, bien entrada la noche decidí apagar el PC y dejar la lucha por sobrevivir en el sistema para la mañana siguiente. Antes de llegar a la casa hubo una parada...

-¡Buenas noches Filipo!- dije con mi aspecto de encorbatado empresarial.
-¡Buona notte! – respondió secamente el viejo italiano, mientras preparaba una hamburguesa.

Filipo es un viejo italiano que, según dicen los asiduos de su puesto, lleva al menos treinta años preparando hamburguesas y perros calientes con una sazón muy especial. Sus “Perros” (hotdogs) solo llevan cebolla, repollo y las tres salsas. Sus muy cotizadas hamburguesas están preparadas con los mismos ingredientes anteriores solo que, la carne tiene un toque especial (algún extraño condimento siciliano) que hace que al comerte una, desees repetir y repetir, repetir... para el magnífico beneficio del bolsillo de Don Filipo.

Para pasar sus delicias gastronómicas, el amigo Filipo, ofrece solamente Jugo de Piña el cual debes servirte tu mismo tomándolo del viejo termo anaranjado, así que el que vaya buscando coca-cola u otras marcas de refrescos, pues sencillamente se ha equivocado de “Perrero”.

Hay noches en las que suelo ir a visitar a Filipo. Con el afán del cliente fiel y deseoso de poder al menos degustar un par de buenas hamburguesas al estilo Filipex’s, es también una especie de terapia en la que pienso y reflexiono sobre los avatares de la vida en general, mientras coloco una buena cantidad de picante siciliano cuidadosamente preparado y vertido en el mismo pote de siempre.

Estaba yo esa noche entonces, un poco agotado por el día y, en el proceso de despeje de mi mente viendo como el siciliano ya bastante calvo, preparaba perros y hamburguesas a las demás personas...

Panchito Cuento III
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1 comentario

  1. Rosario

    Buen viaje Panchito!!!

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