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La Coctelera

Panchito

1, oct

Estoy frente al PC. Divago en pensamientos distantes y de pronto, un pequeño ser jala la manga de mi camisa y sonríe.

Yo me asombro de ver aquel niño en esta oficina tan fría y asomo el rostro un poco por encima del monitor para buscar a su mamá o su papá, pienso que ha de ser el hijo de algún compañero(a) de trabajo. Chequeo la hora en mi muñeca, pero es muy tarde ya y casi no hay nadie en la compañía, es más estoy solo. Me volteo hacia el niño y le pregunto:

-¿Y tú cómo te llamas chamo?

-Panchito –responde- sosteniendo con sus manos un avioncito de juguete como de colección y, ocultándolo un poco tras de sí.

Yo miro de nuevo el monitor, por si alguna novedad y vuelvo hacia el infante:

-¡aja! Don Pancho –digo con voz señorial- y ¿dónde está tu mamá y tu papá?.

Esta vez el pequeño sonríe pícaramente, me parece conocida la sonrisa(?) y, soltando su mano derecha en la que sujetaba el pequeño avión, hace el gesto típico infantil y dice:

-¡No sé!. ¿Tu no los has visto?.

-¡No! –dije- seguro que andan por aquí cerca, dame un segundo y averiguo.

Entonces salí de la oficina y no vi a nadie en el pasillo, inclusive todas los despachos vecinos ya tenían las luces apagadas, me acerqué a la recepción pero la chica hablaba por teléfono con alguien y no supo entender de qué niño le hablaba.

Panchito cuento I

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4 comentarios

  1. carlos

    pana, ¿el renacer de panchito?

    que bien, que bien...!!!

    le avisaré a andrea.

  2. Rosario

    Ok... Panchito viene!!! (suspiro)

  3. Claudia

    Es Panchito un niño de la calle que perdio la memoria, o un Gasparincito?...
    De todas formas que bueno que regresaste Panchis...

  4. Panchito

    Gracias Claudia, por darme la bienvenida.

    Pero no, ni amnésico ni fantasma. Soy aviador, un apasionado del cielo y de volar. Un hérore por naturaleza, impaciente con los alumnos tercos y melancólicos.

    Soy además, un estudioso de los girasoles y de sus bondades románticas y, sobre todo, un niño que le gusta jugar, tanto como lo permita la imaginación.

    Eso es lo que soy.

    Ni más ni menos.

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    Rosario: No suspires, guarda el respiro para cuando volemos juntos, muy alto.

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    Andrea: eres la niña más bella que conozco! Mia ragazza!

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